PANDEMIA: DEUDAS SANITARIAS

Isabel Aliste
Segunda Vicepresidenta FEUC 2021

Hace poco más de un año que la pandemia llegó al país y no ha dado respiro alguno. Hoy contamos con un nuevo peak de contagios mayor al alcanzado en el invierno pasado, una segunda ola mucho más fuerte que la anterior y un personal de salud que se encuentra cansado. Todo esto de la mano de un proceso vacunatorio que, si bien ha permitido vacunar completamente a cerca de un 21% de la población, ha provocado una falsa sensación de seguridad.

Es por ese sentimiento que el alza en los casos de contagio era totalmente esperable, pues se dejaron en segundo plano las medidas preventivas de contagio. En definitiva, la primacía de querer salvaguardar el sistema económico antes que la salud de la población hizo que se generara una falsa percepción de normalidad, evidenciado en la saturación de malls y el sistema de transporte público a lo largo de toda la pandemia. Esto junto la ocurrencia de traslados masivos dentro y fuera de Chile condujo a no llevar un control pleno para la trazabilidad de casos, por ejemplo, el caso del fin de semana santo, en el que vimos a santiaguinos movilizarse a regiones a pesar de la existencia de cordones sanitarios. 

Los casos día a día aumentan, llegando a tal punto en que el porcentaje de ocupación de camas UCI se encuentra en un 95% a nivel nacional. Esto producto de dos factores que son sumamente relevantes: por una parte, el descuido de la población general al momento de mantener las medidas de cuidado frente a la pandemia y, por la otra, los factores multisistémicos que condicionan el estado basal de la salud de la población, específicamente, referidos a la reactividad del propio sistema al momento del diagnóstico de enfermedades.

El sistema de turnos, el poco descanso, la ausencia de vacaciones y la conversión de pisos completos para enfrentar la pandemia, adicional a lo detallado anteriormente, hace que el personal de salud no de abasto. Sin contar que todo paciente que ingresa a la atención no es simplemente un número, sino que marcan la vida de cada profesional que trabaja arriesgando su vida para salvar la de ellos. Incluso, vivir la ausencia de estos pacientes es un peso más que deben sobrellevar. 

El pasado lunes 29 de marzo fallecieron más de 13 personas por hora producto de la pandemia. A lo largo de todo este periodo más de 23 mil personas son las que ha cobrado  el virus, y en ellas no se distinguió por lugar de residencia, género, edad o clase social. 

Hoy más que nunca debemos responder al llamado a cuidarnos. Cuidarnos por nosotres, por quienes nos rodean, por el personal de salud y las familias que día a día sufren las pérdidas. Así como también dar la importancia y reconocimiento que merece el personal que permite mantener en pie el sistema de salud, quienes si hoy se permitiera llorar cada pérdida, no podrían continuar.

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