HACIA LA CAMPAÑA FEUC 2021:
POR UNA UC Y CHILE SOLIDARIO

Ángela Parra
Ingeniería Civil
Solidaridad UC

El próximo noviembre viviremos una campaña por la Federación sin precedentes. Tanto la difusión de ideas, como el ejercicio del voto se harán de forma online por primera vez en la historia de la UC. En medio de la pandemia que nos aqueja, la crisis sanitaria y la social que se ha ido profundizando, me pregunto: ¿Qué deberíamos decir en esta campaña FEUC 2021? Los indiferentes dirán que nuevamente no les importa si se elige o no una FEUC; los más políticos, por otra parte, esperamos con ansias poder volver a las canchas y debatir sobre las ideas. Sin embargo, la gran masa del estudiantado estará pensando en la exigencia de las clases online, en llevar ingresos a sus casas, cuidando sus hijos/as, lidiando con la soledad y/o sobrellevando problemas familiares en cuarentena. Sumado a esto, una comunidad UC completa sufre por las pérdidas humanas debido al coronavirus, mientras se levanta para el retorno gradual, manteniendo la esperanza en retomar las actividades que abandonamos.

En paralelo, para esa fecha nuestro país habrá decidido el plebiscito y tendremos la gran tarea de contar qué esperamos para este nuevo Chile post 25-O. La consagración del Estado Solidario, la confirmación de los derechos sociales garantizados por el Estado y la sociedad civil, la incansable tarea de preocuparnos por los más vulnerables y la defensa irrestricta a la vida, son ideas que saldremos a defender con fuerza como Solidaridad en esta campaña FEUC y que tendremos el gran desafío de dar a conocer a la UC.

Sin embargo, lo esperable para el estudiantado de la UC es que los movimientos políticos nuevamente se dejen llevar por la pelea chica, salgan a la confrontación y se revelen los trapos sucios de uno y otro lado, por lo que cabe preguntarse: ¿Cuál es la campaña FEUC que la UC necesita? ¿Cuál es la campaña distinta que Solidaridad realizará? La respuesta es simple: La campaña que tiene los pies en la universidad, pero la cabeza en nuestro país. Necesitamos salir al encuentro de todos los grupos estudiantiles, contarles nuestros proyectos y mostrar que mientras nos preocupamos de sus múltiples problemas, estamos pensando en Chile y los desafíos del proceso constituyente. Continuar con la lógica de que sólo debemos preocuparnos de los estudiantes o que sólo nos importa lo que pase desde el muro de la universidad hacia afuera, no le hace bien a nuestros compañeros y compañeras, pero tampoco le hace bien a nuestro país.

En esta inusual campaña tenemos la oportunidad de poner nuestras visiones de sociedad sobre la mesa, de dotar de contenido a la UC y al país entero, entendiendo que somos el cimiento que construirá el futuro y por esto debemos pensarlo, custodiarlo y trabajarlo. Antes de planear lo que queremos para la FEUC 2021, intentemos extraernos de la realidad y mirar fuera de la caja, de manera de identificar aquellas cosas que hoy, como estudiante UC, puedo realizar para mejorar mi entorno. Grandes desafíos muchas veces nos nublan, la desesperanza y la incertidumbre consumen el brillo de la luz de los cambios, sin embargo, debemos abstraernos para pensar en qué es lo que contribuye al bien común, no a lo que a mí como individuo me hace mejor. Pensar en la libertad como una oportunidad de construir desde la diversidad de pensamientos y no como la opresión de sentir que cada uno puede buscar su propio proyecto de vida desentendiéndose del resto. Trabajar por una política que permita a mujeres y hombres encontrar su verdadera vocación social y personal, responsabilizándose por quienes tienen al lado y sus aflicciones.

En esta mezcolanza de problemas queda pendiente la consigna levantada en el estallido social y que ha quedado grabada en nuestras mentes: “La paz es fruto de la justicia”. Para nosotros, en cambio, “la paz es fruto de la solidaridad”:  Una solidaridad que trasciende a la caridad, que es capaz de permear las instituciones y las estructuras sociales, que políticamente se posiciona en una sociedad donde se construye la justicia a través de la colaboración de todos los actores. Llegó el momento de hacer propia la ardua tarea de reconstruir el entretejido social, mirar al futuro y conservar la esperanza. Comprometernos con una discusión con altura de miras que vele por una mejor universidad y un mejor país.

El próximo noviembre nos proponemos tener un debate desde la unidad, pero mostrando las diferencias, un debate con foco en los que más sufren dentro y fuera de los campus. Un debate donde por primera vez no existan los buenos y los malos, el Apruebo o el Rechazo; sino que estudiantes convencidos por sus ideas, pero por sobre todo convencidos de que el porvenir lo construimos entre todos y todas.

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